Introducción
Hace pocos días entraron en vigor importantes modificaciones a la normativa fiscal mexicana, que impactan directamente a quienes desean abrir una empresa en México sin ser residentes en el país Norteamericano. En específico, me refiero a las novedades relacionadas con el trámite de obtención del RFC (Registro Federal de Contribuyentes).
En este artículo quiero describir en breve que es lo que ha cambiado, cuáles son las implicaciones prácticas para los inversionistas no residentes que desean abrir una empresa en México, y – sobre todo – señalar que ya existen soluciones operativas que hemos identificado.
A pesar del cambio normativo, con el apoyo adecuado es posible continuar con el trámite sin demoras.
Registrar la nueva empresa en el RFC: un paso obligatorio
Una vez constituida una empresa en México, el primer paso operativo es obtener el RFC. Se trata de un “instrumento” fiscal esencial para cumplir con las obligaciones fiscales exigidas por la ley mexicana y para abrir una cuenta bancaria empresarial.
Uno de los requisitos fundamentales para obtenerlo es presentar ante la autoridad fiscal mexicana denominada SAT (Servicio de Administración Tributaria) un documento que acredite el domicilio fiscal de la empresa.
Hasta hace poco, los inversionistas extranjeros que abrían una empresa en México contaban básicamente con dos opciones: utilizar un contrato de arrendamiento a nombre de la empresa, o bien un contrato (también a nombre de la sociedad recién constituida) de prestación de servicios que incluyera el uso de una oficina.
Cambios a partir de enero de 2025
Desde enero de 2025, la normativa mexicana eliminó la posibilidad de utilizar el contrato de arrendamiento a nombre de la empresa como documento válido para comprobar el domicilio fiscal. No obstante, se mantenía vigente la segunda opción: el contrato de prestación de servicios (típicamente con un centro de negocios o coworking).
La novedad de mayo de 2025
Con la última modificación a la Resolución Miscelánea Fiscal publicada hace pocos días, también se excluye el contrato de prestación de servicios como documento aceptado por el SAT para el trámite de obtención del RFC.
Esto significa que:
las empresas mexicanas recién constituidas con socios no residentes ya no pueden presentar ni un contrato de arrendamiento ni un contrato de prestación de servicios como comprobante de domicilio fiscal.
Un nuevo reto para quienes desean abrir una empresa en México
Este cambio representa un nuevo desafío técnico y operativo para los inversionistas extranjeros no residentes que desean abrir una empresa en México. Sin un documento a nombre de la empresa recién constituida que acredite el domicilio fiscal, la obtención del RFC se vuelve aparentemente más compleja.
Pero la buena noticia es que ya hemos identificado soluciones concretas.
Nuestro despacho ya cuenta con una solución lista
Estamos preparados para enfrentar este cambio normativo con soluciones prácticas y en total cumplimiento.
En otras palabras, no se trata de un obstáculo, sino simplemente de un cambio que – con un enfoque flexible y un soporte adecuado – puede gestionarse sin demoras en el proceso de apertura de la empresa.
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¿Por qué sigue siendo conveniente abrir una empresa en México?
A pesar de las evoluciones normativas, abrir una empresa en México sigue siendo una elección estratégica para muchos empresarios y grupos extranjeros. En este artículo describo algunas de las razones principales.
Abrir una empresa en México requiere atención a los detalles y contar con asesores actualizados, pero en el panorama internacional sigue representando una opción ganadora para quienes desean expandir su negocio en el extranjero.
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